La temperatura del gas de descarga, la salida del interenfriador, los rodamientos y la carcasa representan magnitudes distintas. Identifique el sensor que genera la alarma y su ubicación. La medición infrarroja sobre metal brillante puede verse afectada por reflejos y emisividad; no sustituye directamente a un sensor de temperatura del gas. Compare con funcionamiento correcto a igual carga y con los límites del modelo.
La compresión calienta el gas. En condiciones comparables, una mayor relación de compresión por etapa o un gas de aspiración más caliente pueden elevar la temperatura de descarga. Calcule la relación con presión absoluta de salida dividida por presión absoluta de entrada, no con presiones manométricas. En sistemas multietapa, registre simultáneamente presiones y temperaturas de aspiración y descarga de cada etapa; la presión final no basta.
Superficies sucias, caudal insuficiente de aire o agua y recirculación de aire caliente pueden limitar la refrigeración. Revise la temperatura del gas que entra en la etapa siguiente y el estado del medio refrigerante. Válvulas, segmentos u otros componentes internos pueden requerir revisión, pero la temperatura sola no identifica una avería concreta. Las comprobaciones de lubricación deben corresponder al diseño lubricado o exento de aceite.
Relacione modelo, número de serie, composición del gas, ambiente, horas, carga y momento de alarma con las mediciones de presión y temperatura. Caudal, corriente del motor y cambios de mantenimiento ayudan al diagnóstico. No aumente límites de alarma ni anule protecciones. Ante alarmas repetidas, siga la parada del fabricante; verifique aislamiento, ausencia de presión y enfriamiento antes de intervenir. Después, compruebe el rendimiento en condiciones comparables.
Prepare registros de presión y temperatura por etapa y el historial de alarmas para una evaluación con Mentis Engineering.