El aumento del punto de rocío de salida puede deberse a condiciones de medición o a una pérdida real de rendimiento del secador. Una lectura aislada no demuestra que el adsorbente esté agotado. Evalúe el sistema completo empezando por la medición.
El punto de rocío a presión difiere del de una muestra expandida a la atmósfera. Compare valores con la misma referencia de presión. Compruebe calibración, caudal de muestra y estanqueidad; un ramal sin circulación o una manguera que retiene humedad puede inducir errores.
Analice conjuntamente caudal, presión mínima y temperatura máxima de entrada. Compare el secador con ese punto de funcionamiento, no solo con las condiciones del catálogo. Revise posenfriador, separador de agua, drenajes y presecador frigorífico, si existe.
Compare las presiones y los registros de conmutación de ambas torres. Un caudal de regeneración insuficiente, fugas en válvulas o un escape restringido pueden perjudicar el secado. En modelos calentados, revise también calentamiento y enfriamiento. No modifique purga ni ciclos sin valores verificados del fabricante.
Si la salida cumple pero aparece humedad aguas abajo, investigue paso por el bypass, mezcla con aire húmedo o tuberías previamente mojadas. Registre la relación con cambios de torre, inicio de turno u horas más calurosas. Esto ayuda a separar fallos del sensor, secador y red.
Confirme contaminación por aceite, generación de polvo o daño del lecho mediante una evaluación técnica. Corrija la causa antes de cambiar la carga. La intervención exige personal cualificado, aislamiento y ausencia de presión comprobada. Comparta con Mentis modelo, caudal, temperatura, presión y tendencia del punto de rocío para definir el mantenimiento.